CARLOS HUGO RINCÓN HOEFKEN presenta:

martes, octubre 27, 2009

EL PROCESO / FRANZ KAFKA

Sucede a veces en la vida que, la lectura de turno coincide con las vivencias del lector.

Me encontraba tramitando unos papeles en cierta institución pública; simultáneamente, empecé con “EL PROSESO”, la coincidencia fue tanta y tan agobiante en mi experiencia en el sector público, caos tan funesto como el descrito por Kafka en relación a la justicia del proceso de nunca acabar ni comenzar como una situación estática que, me vi forzado a realizar lecturas intermedias más amenas.

Tardé más de lo que debiera en acabar el libro, pero valió la pena. Lo recomiendo, no sólo por abordar la actualidad del caos sino porque, conforme pasan las páginas, podemos encontrar la condición humana a flor de infierno, y sacar así retratos verosímiles de nosotros mismos y nuestro mundo.

EL AMOR DE LA COCINERA

Virginia es una muchacha hermosa, que tengo el privilegio de conocer en esta bendita tierra ayacuchana, tiene un puesto ambulante de comida para el pueblo en el mercado.

Por cuestiones de economía y condiciones de estómago de hierro, almuerzo con cierta frecuencia en su mesa nómada. Sé de ella que, tiene una hija y una madre, que la ayuda en la preparación de los alimentos. Conversamos de temas culinarios y uno que otro asunto ocasional.

Hoy no la hallo en su puesto y pregunto a su madre por ella, me dice que se quedó en el pueblo haciendo preparativos con las otras muchachas para la fiesta patronal, agrega que va haber corrida de toros y pelea de gallos, que estoy invitado por buen casero.

No sabiendo, seguramente, de mi obsesión por ella, la madre comete la cortesía de invitarme, invitación que me arrastra a un pueblo alejado, rodeado de bellas montañas multicolor.

Las cuatro de la tarde y por fin la veo, está sentada conversando con una amiga, me sonríe, me acerco.

-¿Qué haces acá?
-Tu mamá me invitó.
-¡Qué bueno, te va a gustar la fiesta!
-Seguro que sí.
-Yo preparé la comida.
-Me muero por probarla.
-Van haber fuegos artificiales.
.¿Y tu hija?
-Sé fue a visitar a su papá.

Sigo conversando con ambas muchachas, cuando empiezan a rondar las cervezas, pronto estamos bailando y su amiga se pierde en la multitud de la pampa.

-¿Si no es indiscreción, el papá de tu niña, tiene algún tipo de relación actual contigo?
-Bueno, sólo por ser el padre de mi retoño, somos amigos.
-A mira, qué curioso, siempre pensé que cuando se iba el amor, una amistad es poco probable.
-Lo es, sólo que, nuestro caso es diferente, tuvimos nuestra hija muy jóvenes, no sabíamos lo que queríamos y nuestras familias nos unieron a la fuerza. Un buen día, ambos nos dimos cuenta que el sentimiento que nos teníamos no era más que una amistad.
-Comprendo; entonces, la decisión de la ruptura fue por ambas partes.
-Sí.
-Insólito la verdad, pero que bien por la niña, no tuvo que ver conflictos.
-Es verdad, tuvimos suerte.
-Suerte y madurez.
-Bueno, debe ser, ¿pero tú, tienes hijos?
-No. Soy un cobarde para los compromisos, alguna vez lo pensé, pero descarté la idea.
-¿Tienes novia?
-No, algunas amigas tal vez.
-¿Amigas? ¿Cómo es eso?
-Bueno, esas amigas que tenemos los solteros como diría Jorge Negrete.
-¡Eres terrible! ¿Alguna vez, te enamoraste?
-Sí, ahora mismo estoy enamorado.
-¿Cómo? De alguna de Lima, seguro.
-La verdad que no, estoy muy enamorado de una ayacuchanita.
-¿Sí?
-Claro, ¿por qué no iba a estarlo? Ustedes son muy guapas.
-Tenemos lo nuestro.
-Tú, por ejemplo, eres muy linda.
-No te burles, debiste conocerme unos años atrás.
-No me gustan las niñas, prefiero a las mujeres que saben amar, complacer al hombre.
-No seas gracioso, los hombres las prefieren por tener todo en su lugar.
-Yo no, pienso que las mayorcitas están mejor ubicadas, ya les salió todo lo que les tiene que salir.
-Pero, ¿de quién te has enamorado?
-Tú la conoces. La conoces mejor que yo.
-Si no conozco a tus amigas.
-Ella no es mi amiga es mi obsesión, la admiro.
-No te entiendo, ¿por qué la admiras?
-¡Uy! Por muchas cosas.
-¿Cómo cuales?
-Bueno para ser sincero. Primero, y no es que sea lo más importante, por su belleza. Segundo por salir adelante y no por ella sino por su hija. Entre otras cosas.
-¿Su hija?
-Claro, ¿no tienes una hija?

En este punto, cansados de tanto bailar, nos sentamos en una de las bancas, dispuestas para la ocasión, y seguimos conversando mientras cenamos, en platos descartables, el manjar más delicioso de cabrito a la olla.

-¿Te gusta la cena?
-Es excelente.
-¡Qué bueno que te guste!
-¿La comida?
-Las dos cosas.

Debo confesar que me devolvió, el breve silencio que hizo, cuando dije gustar de ella. Ahora, ella también, lo decía y se hizo otro brevísimo silencio.

-Te has quedado callado.
-Bueno, ya me estoy reponiendo, creo que coincidimos, no suelo decir estas cosas, yo actúo.
-¿Y por qué no has actuado?

No continua la charla y pruebo el cabrito de sus labios. Estoy seguro que la multitud no pone la menor atención en nuestra desenfrenada nueva pasión, la pampa está llena de borrachos.

Empieza a llover y me pide la acompañe a su casa, que podemos estar ahí hasta que calme la tempestad. Entenderá el lector que, lo que sucede, dentro de la casa, está por demás decirlo; sólo, agregaré que, alrededor de media noche, cuando la tempestad sede, dos cuerpos, desnudos y agotados, ven con mayor disfrute que los demás, desde un segundo piso, los más creativos fuegos artificiales.

VISITA DE UNA RESIDENTE

Recibo un e-mail de una amiga entrañable, que dice, en dos días, vendrá a verme, que necesita, urgentemente, un gran favor, según escribe es un asunto de vida o muerte. Naturalmente, dos días es demasiado de preocupación para mí, dado el cariño que le tengo. En consecuencia, respondo el mensaje pidiendo más detalles. Busco en mi agenda el número de su celular e inmediatamente hago una llamada, no responde. Al día siguiente, vuelvo a entrar a mi correo, bastante angustiado, me ha respondido. En su respuesta, no hallo tranquilidad, inclusive mi ansiedad aumenta notablemente. Dice que por favor espere a su llegada para saber del asunto, que si me lo expone en un mensaje, podría perturbarme sin razón, que lo mejor es hablar en persona.

Entenderá el lector mi alteración, sabiendo que soy una persona dotada de cualidades imaginativas, mis hipótesis, de lo más variadas, van desde el romanticismo más rimbombante hasta el realismo más crudo. Confieso pasar la noche anterior sin dormir, esperando se cumplan las cuarentaiocho horas de misterio.

Es una lástima para mi curiosidad, que esta amiga viva en otra ciudad, de lo contrario, ya habría revelado el misterio.

La noche que llega Susana es de tormenta, me encuentro bebiendo café y corrigiendo un poema que, escribí automáticamente, unos meses atrás. Por tratarse de un texto subconsciente, me toma bastante trabajo cuadrarlo y darle algún sentido, cuando estoy enfrascado en esta tarea suena mi teléfono. Mi amiga me dice que acaba de llegar, que la recoja del aeropuerto; inmediatamente, cojo mi paraguas y me abrigo, salgo de mi cuarto de alquiler y me pongo de camino.

En el trayecto, el auto que me conduce se detiene por un accidente, ocurrido hace un momento, esto sucede a unas pocas cuadras de la posada, donde resido. Esta situación retrasa mi llegada y aumenta mi ansiedad, cuando por fin logro sortear el tráfico y llego al aeropuerto, encuentro a mi amiga en la puerta, salgo a su encuentro y pido las disculpas del caso, ambos subimos al auto y vamos directo a la posada, en el camino le explico que, en mi cuarto, sólo tengo una cama, donde ella dormirá mientras yo, haré lo propio en mi bolsa de dormir, me dice que no hay problema, que confía enteramente en mí, que quizá sea la única persona, en su vida actual, que le inspire confianza.

Por un lado, innegablemente, me siento halagado, pero por el otro, intrigado, ¿qué le está pasando a mi amiga? Percibo cierto descontento en ella. Increíblemente, no sé, debido a que fuerza no la interrogo en relación al asunto misterioso que la trae a mí.

Llegamos a la posada, sostengo en una mano el paraguas, protegiéndonos a ambos de un baño seguro; con la otra, arrastro su maletín con ruedas. Entramos a mi cuarto, enciendo la luz e inmediatamente, Susana pide darse un baño, le indico con el dedo la puerta pequeña que da al baño. Ella, saca de su maletín, uno más pequeño y entra a ducharse. Mientras lo hace, acomodo mi bolsa de dormir en el piso.

Susana sale en pijamas del baño con el cabello mojado, se está peinando, se dirige a la cama y se sienta. Yo, estoy de nuevo enfrascado en la corrección de mi poema, recostado en mi bolsa de dormir, libreta en mano.

-¿Qué haces?
-Corrijo un poema.
-Mira tú, sigues siendo el mismo, yo he cambiado mucho.
-Sí, ¿en relación a qué?
-A todo, no soy la misma que conociste.
-¿Cómo así?
-¿Recuerdas a mi novio?
-¿José? ¿Así se llama?
-Sí, es un idiota.
-¿Por qué lo dices? Recuerdo que se llevaban muy bien, siempre me pareció que hacían una linda parejita.
-Yo también lo creí.

Cierta nostalgia en su voz y su cabeza agacha, frenan mi interrogatorio y me vuelven, en ademán, a la depuración de mi poema.

-¿Cómo puedes vivir lejos de tu familia, de tus amigos y de tu novia?
-Muy fácil. Primero, nunca fui alguien sociable como sabes. Quiero a mi familia y a mis amigos, pero amo la soledad y con respecto a mi novia, ya no lo es.
-Terminaron, ¿hace cuánto?
-Hace un año y medio, y la verdad, creo que fue lo mejor, no íbamos ni veníamos a ninguna parte juntos, ella no comprendía mi deseo de marcharme y me anclaba a una vida que murió para mí. No aceptaba que necesitábamos un nuevo aire. Eso fue todo y aquí me tienes, no me ha ido tan mal y la soledad se ha convertido en una feliz compañera.
-De verdad te admiro, dejarlo todo menos tu alma, tu poesía, yo siempre fui una cobarde, cuantas veces quise dejar a José, pero sus ruegos siempre me convencían, mi familia y amigos (menos tú) me presionaban para que persista en este fraude.
-Entonces, ¿terminaste con él?
-No pude hacerlo, te dije que soy una cobarde de mierda, sólo tomé un avión, deje una nota explicándolo todo. Conseguí un trabajo en esta ciudad y pensé que podrías ayudarme a establecerme.
- Vaya. Este es el asunto de vida o muerte.
-Vida o muerte para mí, que soy lo que soy, necesito conocer a alguien para aventurarme. Espero no te moleste.
-Para nada, tú sabes que puedes contar conmigo, quedarte aquí hasta que consigas un lugar.
-Me gustaría quedarme aquí permanentemente.
-¿Qué?
-No te preocupes, no te estorbaré en tu trabajo, más bien te ayudaré con los gastos, me gustaría porque sola no me sentiría segura y confío en ti enteramente.
-Bueno, la verdad, me gustaría mucho no estar completamente solo.
-Dicho esto a dormir, mañana me esperan para iniciar mi trabajo. Se trata de una empresa de comestibles, veré el control de calidad.
-Interesante. Bueno, hasta mañana Susana.
-Hasta mañana poeta.

domingo, octubre 18, 2009

DIFERENCIA DE EDADES

Tomás vive en un poblado aislado, donde las más de las mujeres y los más de los hombres se casan y tienen hijos en la minoría de edad. Tomás siempre fue un chico responsable, que no se casó ni tuvo hijos como la mayoría de la población por no contar con los medios o recursos económicos adecuados para asumir un compromiso de tal magnitud y criar adecuadamente a sus hijos. Así, Tomás llegó a adulto, soltero y trabajando muy duro para formar un hogar de amor; sin embargo, ahora, tiene las condiciones favorables para lograr su sueño de formar una familia, las mujeres de su generación están casadas y las que no son madres solteras, Tomás no quiere hijos ajenos sino los suyos propios.

En estas circunstancias de adultez solitaria, nuestro hombre conoce a una adolescente, que bien podría ser su hija. La ha visto muchas veces ir al colegio, la escolar se llama Mery y es una chica muy vivaz, bastante agradable a los ojos, pues se nota la deslumbrante mujer que será alguna vez.

Mery es muy perspicaz y ha notado las miradas de Tomás, miradas a las que corresponde con un gesto de agrado. Tomás tiene muchas dudas, fundadas claro en la diferencia de edades, no da un primer paso por esta consideración, qué podría pensar la comunidad si se atreviera, incluso podría ser puesto tras las rejas, pues como sabemos esta relación sería vista como violación.

Finalmente, Tomás se resigna con mucha cordura de su parte a seguir siendo el solitario por destino que siempre fue; y, como tantos otros fines de semana, éste se va al bar de costumbre, llega y pide una cerveza, las chicas de la alegría bailan en el escenario, siendo blanco de groseras insinuaciones por parte del público, sediento de deseo. Una joven, bastante guapa y maquillada hasta el hartazgo, se sienta en las piernas de Tomás.

-Guapo, ¿me invitas un trago?
-Claro- responde Tomás-.
-Lindo, ¿Te pasa algo? ¿Te gustaría irte conmigo?
-¿Cómo? ¿No trabajas aquí?
-Sí, hoy es mi primer día, pero, la verdad, creo que no volveré, no sé cómo me dejé convencer por mi amiga.

Tomás, conociendo de sobra las mentiras de las chicas de la alegría, asiente.

Ya en el hotel, Tomás pide a la joven se quite el maquillaje de la cara en el baño, pues le parece muy exagerado, la joven obedece.

Tomás, recostado en la cama espera. Al abrirse la puerta del baño, inmediatamente reconoce a Mery.

-¿Mery?
-Sí, ¿no me habías reconocido?
-¿Qué crees que haces? Eres una niña.
-Ni tanto, eso creerás tú, pues voy al colegio, pero soy mayor de edad.
-¿Y te dedicas a esto?
-Recién hoy como te conté, una amiga me convenció, me dijo que se gana buen dinero y como yo lo necesito; bueno, tontamente acepté, pero si me fui contigo es porque realmente me gustas, no te imaginas mi felicidad al verte en el bar.
-¿De verdad?
-¡Claro, tontuelo!..

Tomás y Mery unen sus labios; luego, realizan el acto. El primero de muchos para un matrimonio feliz y con hijos propios.

lunes, octubre 12, 2009

LA ISLA DEL TERSORO

Si los cuentos marineros al son de marinos cantos,
de tormentas y aventuras, frío calor, galeones,
de tesoros enterrados, islas desiertas, naufragios,
si historias de bucaneros, combates por mar y tierra,
y todos los cuentos viejos narrados una vez más
del mismo modo que antes, conforme a la vieja usanza,
a los muchachos de hoy, más sensatos y juiciosos,
pueden gustar como antaño a mí me gustaron:
¡está bien!, ¡aquí lo tenéis! Pero sí, contrariamente,
la estudiosa juventud ha perdido ya el afán
de gozar con las hazañas del valiente Ballantyne,
o de Kingston, o de Cooper, en las selvas y en los mares:
¡bien está!, ¡sea así, repito! Y ahora sólo deseo
que pueda yo compartir la tumba donde reposan:
ellos con sus creaciones, yo con todos mis piratas.

RLS

El brillante libro de Robert Louis Stevenson, “La isla del tesoro”, es una llamada más a aventurarse.

El joven protagonista, tras hallar el mapa del tesoro, de entre las pertenencias de un pirata muerto, emprenderá, con ayuda de un grupo de compañeros, la difícil travesía hacia la fortuna.

Recomiendo la lectura de esta gran historia, que plantea al protagonista como a todos los personajes, configurar estrategias y tomar las decisiones correctas, de las que, no solamente, dependerá la tenencia del tesoro sino la vida misma.

HISTORIA DE SONIDOS SIN PALABRAS

No piense el lector que soy un demente; piense, más bien, que tengo una facultad extraordinaria; relataré los hechos conforme sucedieron y se sucedieron, más adelante.

Me encontraba en mi casa de campo (mi hogar), escuchaba una emisora radial; recuerdo que, aproximadamente a las dos de la tarde, hora del informativo del día como era usual oía las noticias, cuando empecé a notar cierta interferencia inteligible.

Unos días después, en la misma situación, pude notar la misma interferencia insoportable, apagué la radio y salí al campo para supervisar los trabajos de los jornaleros. En tal ocasión, me encontré con Antonio, quien podaba las ramas secundarias de una planta. Le pregunté (sabiendo que era radioescucha de la misma emisora que yo) si es que había notado interferencia a la hora del informativo. Me contestó que no y que, probablemente, mi equipo requeriría reparación. La charla se detuvo en este punto, tocando temas relativos al campo.

Llevé mi equipo de radio al técnico, quien después de examinarlo, me dijo: “No hay ningún problema con su aparato, señor”. Naturalmente, me sorprendí, no se trataba de mi equipo. Estuve pensativo al respecto y pensé que, podría tratarse, de la localización física de mi equipo, quizá alguna antena de alta tensión.

Debido a esta última reflexión, trasladé mi equipo a otra ubicación, dentro de la casa, horrorizado comprobé que el problema persistía y que, esta vez, podía entender las voces de la interferencia.

Parecía una radionovela de muy mal gusto, pues se oían tremendas ofensas de un hombre (llamado Gustavo) hacia su mujer (de nombre Flavia).

Esa misma semana, por motivo de una reunión de negocios, abandoné mi casa de campo. Viajé a la ciudad y me hospedé en un hotel. Descansaba y alrededor de las dos de la tarde oí un ruido funesto como un golpe seco en la pared de la habitación contigua; luego, pude escuchar la fuerte discusión de una pareja, el hombre que denigraba a su mujer se llamaba Gustavo y ya adivinarán cómo se llamaba la mujer.

domingo, octubre 11, 2009

HOMENAJE AL ZAMBO CAVERO

Hoy murió el Zambo Cavero, uno de los más grandes intérpretes de la música criolla, hoy en el fundo me enteré de lo sucedido por RPP, y escuché por esta misma emisora algunos de los últimos temas, nunca antes escuchados de esta leyenda de la interpretación, no tengo palabras para expresar las emociones transmitidas, desde aquella maravillosa voz.

La voz del Zambo no ha muerto y cada vez que suene su legado se nos atravesará el corazón, podremos verlo sentado sobre su cajón en nuestra memoria y sentir lo más íntimo de cuantas y tantas vibraciones adornaron el sonido en esta vida mortal de voz inmortal.

Vado Chico - Nov. 09 de 2009

GUERRERO CHANKA


TODA SIMILITUD CON LA VIDA REAL ES PURA ESTUPIDEZ, OSEA LA VIDA REAL.

Los amigos beben y conversan, todos muy contentos, en la mítica discoteca de la ciudad de Huanta. Como en todo acto acompañado de licor y siendo estos amigos heterosexuales y chankas, fijáronse todos en las bellas muchachas.

En un rincón oscuro, un grupo de morocos (mozalbetes del servicio militar) rodean como lobos a una joven de provocador encanto. Uno de los amigos, el más delgado y débil de todos, la observa como auscultándola, se decide y reta a sus colegas de nocturnidad desenfrenada (sus amigos), dice que es capaz de atravesar el círculo de morocos, corpulentos y descerebrados, sacar a la joven y bailar una pieza con ella. “Si lo logro – dice – me pondrán una caja de cerveza”. “Si por el contrario – añade – no lo logro y los morocos intentan agredirme, ustedes habrán de respaldarme en la lucha”.

Se acepta el reto y el valeroso amigo atraviesa el círculo de rapados morocos, pide a la joven le conceda la siguiente pieza; ésta, muy gentilmente, acepta. Los morocos rabiosos se paralizan por lo directo del disparo de valor de este desconocido, la pareja atraviesa el círculo de lobos hasta la pista de baile, los amigos compran una caja, brindan por el valor y determinación del guerrero chanka.

INTRODUCCIÓN – NARRACIONES SERIE B

A mis amados lectores

Soy Carlos Hugo Rincón Hoefken, poeta; quiero empezar así para poner, muy en claro, que no soy narrador ni mucho menos pretendo serlo con esta osadía de pésimas narraciones, que presentaré, periódicamente para ustedes.

Las hago, únicamente, como distracción entre poemas y artículos. Las publico no por ser descarado, puesto que, anticipo su mala calidad e improvisación, sino por amenizarlos y hacer honor a mi seudónimo.

Teniendo claras mis intenciones y estupideces, presento a ustedes, mis amados lectores, las NARRACIONES SERIE B.