CARLOS HUGO RINCÓN HOEFKEN presenta:

jueves, agosto 27, 2009

Aventuras de Gustavo


X

Mi nombre es Julián, artista dedicado al grabado en madera, quien escribió las aventuras de su maestro, quien como tantos genios tuvo sus conflictos internos. A mí, me pasó algo parecido a lo ocurrido a mi mentor, aunque sin suerte con las féminas. “Amo al arte más que a nada en el mundo,…”, como dijo alguna vez el sumo poeta francés, y como dijo también, “… a veces toma formas de atractiva mujer.”, problema aún mayor que el arte mismo, al menos para mí.

miércoles, agosto 26, 2009

Aventuras de Gustavo


IX

Gustavo y Natalia participan a Julián su próxima boda, quien en su fantasía se había hecho ilusiones con la joven, siente un hincón profundo en el corazón, pero debido al amor para con su maestro y ya que no ha visto mancha en el honor de la chica, se incorpora inmediatamente y felicita a los novios con alegría.

Los días previos a la ceremonia sagrada, transcurren con naturalidad, aunque cierta tristeza expresada en los gestos de Gustavo es percibida por la novia, quien lo encara.

-Amorcito, no puedo evitar hablarte sobre cierta sensación mía, que quiero esclarecer antes de consagrados el uno al otro.
-¿Qué?¿A qué te refieres con sensación tuya?
-¿Es que acaso, no me amas?
-No es eso lindo, te amo profundamente, pero te veo con frecuencia triste y pensativo, no sé si esté equivocada, tú me lo podrías aclarar.
-Bueno, mi amor, es cierto que estoy algo triste y pensativo, pero no tiene que ver con nosotros por lo que tengo una gran alegría en el corazón, se trata de otro asunto.
-¿Cuál es? Confía en mí, recuerda que seremos marido y mujer, y por tanto es nuestro deber apoyarnos.
-Confía, dímelo y lo solucionaremos.
-Se trata de mi trabajo, que como sabes lo siento o más bien, lo he sentido siempre como un arte. Sin embargo, habrá, más o menos, un año que no logro sentir placer por un grabado.
-Sientes, que has perdido algo, algo como tu toque artístico.
-La verdad, sí.
-Pues te equivocas, tu trabajo es mejor de lo que era. No sé mucho aún sobre grabado, pero puedo decirte, amparada en mi sensibilidad femenina, que, cada vez, tu toque se afina y es más perfecta tu expresión.
-¿En verdad, eso crees?
-Estoy segura de lo que te digo, tengo la certeza de tu genio.
-¡Dios, cuánto te amo!
-Y yo te amo sobre todas las cosas, pero también te admiro por tu sensibilidad de artista, jamás serás un artesano.
-Espero jamás serlo y con lo que me dices, me motivas a ser mejor.

Gustavo y Natalia se besan con arte, se aman como una perfecta obra maestra de dos cuerpos grabados en un trozo de madera.

Transcurren los días hacia la boda, días donde el trabajo de Gustavo se hace más luminoso, lleno de energía vital, cuando llega el día esperado y unen sus almas para siempre, se casan los tres: Gustavo, Natalia y el arte, siendo felices en múltiples lunas de miel y aserrín.

lunes, agosto 24, 2009

Aventuras de Gustavo


VIII

Gustavo está sentado en el sofá de la sala, fuma un puro a grandes bocanadas.

Natalia ordena sus cosas a prisa en el cuarto de huéspedes.

Gustavo termina su puro y se recuesta en el sofá, quedando dormido.

En sus sueños, Gustavo y Natalia, entran en un templo, todos los amigos están reunidos y vitorean a los novios; ambos caminan con lentitud y saludan moviendo sus manos de izquierda a derecha.

-Gustavo! ¡Gustavo! ¿Estás bien? – Gustavo despierta y ve a Natalia con un espectacular vestido negro, que le da a las rodillas. Ya despierto e impresionado, se incorpora y se levanta -.
-¡Estás preciosa! ¡Dios, te ves increíble! – Natalia sonríe -.
-Eres un lindo adulón, pero bueno, me vestí así para salir contigo, ¿será adecuado, el vestido para la ocasión?
-E…E…Es perfecto. Te encantará donde iremos, hice reservaciones.
-Perfecto, vamos entonces.

Gustavo y Natalia salen, tomados de la mano, el chofer los espera en la puerta y los lleva.

En el lugar, el mozo, algo mayor, les da la bienvenida y los guío a la mesa reservada, toman asiento y Gustavo ordena el vino de su preferencia, el mozo se retira. En un altillo, los músicos interpretan dulces melodías con sus violines.

-¿Qué te parece?
-El lugar es hermoso, ¿aquí, traes a tus amigas?
-No, claro que no, este lugar es por primera vez visitado para galardonar a la más bella – ambos ríen, el mozo llega con el vino y sirve las copas; luego, tras una reverencia se retira.
-Me sorprendes con tanta generosidad, nunca hubiera podido pagar un lugar así.
-Olvídalo, Julián me dice que tienes el toque, vales tu peso en oro.
-Me halagas de nuevo, me voy a sonrojar.
-¿Quieres bailar?
-¿Esta música? No sabría cómo moverme.
-Sólo deja que te guíe.

Gustavo se pone de pie, toma la mano de Natalia, quien también se levanta. Ambos se dirigen a la pista de baile. Gustavo toma con delicadeza a Natalia por el talle y la mece, suavemente, al vaivén de los violines, mientras ella con los brazos y la misma delicadeza, entrelaza el cuello de él. Se miran a los ojos y sonríen.

-Eres un hombre encantador, nunca estuve en un lugar así y jamás fui tratada de esta manera.
-Me alegra poderte complacer y me entusiasma conocerte, realmente eres un sueño.
-El sueño eres tú. – en este punto, los labios de Gustavo y Natalia se unen, se escuchan murmuraciones, desde las mesas, algunas damas comentan que son una linda pareja, que se ven bien juntos, ambos escuchan estas declaraciones y al separar los labios, unos segundos después, sonríen y hacen un gesto amable hacia las damas por sus palabras.

Aventuras de Gustavo


VII

Julián instruye a Natalia, pone una película de topa (nombre nativo para designar a cierto árbol blando y sin peso) sobre la mesa de carpintería, le entrega a la muchacha un pequeño formón (herramienta de pico plano y filudo) y le pide que dibuje en la lámina.

Mientras Natalia se esfuerza en dar forma a su creatividad, Julián la observa y piensa lo bonito que sería estar con ella, ser su novio, el carácter de la chica le resulta tierno, esto unido a su carisma sensual, expresado en gestos, y claro, su hermoso y provocador cuerpo.

Julián es soltero, no ha tenido mucha suerte en el amor, pese a que por muchas mujeres es considerado galán, lamentablemente siempre escogió a la mujer equivocada, por lo que, se pregunta, si Natalia sería la indicada.

-¡Auch, me corté!
-A ver, -Julián toma la mano de la joven, observa la pequeña herida- no es nada, sólo un pequeño cortecito, ven, vamos al botiquín.

Ambos salen de la habitación, caminan unos pocos pasos por el corredor y se detienen, debajo de la caja empotrada en la pared. Julián la abre, extrae algodón y alcohol. Mientras cura a Natalia, oyen los pasos de Gustavo, quien se acerca.

-¿Qué pasó?
-Nada serio, Natalia se hizo un pequeño corte.
-¿Te duele? – pregunta Gustavo-.
-No señor, estoy bien.
-¿Cómo va la instrucción?
-Muy bien, imagino que aprenderé rápido.
-Seguro, así será, más bien quería conversarte sobre tu salario, pasemos a mi despacho.
-Muy bien, vamos.

Gustavo y Natalia entran en el despacho. Julián vuelve a sus trabajos.

-Muy bien Nati; ahora, podemos pensar en tu salario, ¿qué te parece esto para empezar?- Gustavo entrega un fajo de billetes a Natalia- Cuando estés lista y empieces tus trabajos, ganarás un porcentaje de ellos, bastante superior a un sueldo fijo.
-Muchas gracias jefe, esto no lo hubiera ganado como frutera de ninguna forma, por fin podré mudarme a un lugar mejor.
-¿Cómo? ¿Piensas gastar tu dinero en un alquiler?
-Sí, bueno, eso pienso, donde vivo hay asaltos.
-Nada de eso, conserva tu dinero, puedes venir a vivir conmigo, tengo cuarto de huéspedes.
-Gracias.
-Bueno, vamos por tus cosas.
-Está bien.

domingo, agosto 02, 2009

Aventuras de Gustavo

VI

Natalia ha salido del despacho de Gustavo y se ha encontrado sola en un largo corredor de varias puertas, no sabiendo cual de ellas la llevará a la presencia de Julián hace el ademán de volver al despacho de su nuevo empleador; sin embargo, la timidez, unida al comportamiento más bien serio de Gustavo, la hace desistir. Empieza a caminar por el corredor hasta ser sorprendida por la luz de una puerta, se asoma cuidadosamente y ve a Julián con el torso desnudo y los brazos musculosos, cepillando una larga tabla sobre una mesa de carpintería, se siente estremecer y vuela su fantasía a sus brazos, cuando Julián nota su presencia.

-¿Señorita, se le ofrece algo?

-Sí, el señor Gustavo me dijo que me ponga a tus órdenes para aprender el oficio de grabadora.

-¡Qué bueno, entonces seremos compañeros!

-Eso creo.

-Pasa pues, no te quedes en la puerta.

Natalia ingresa a la habitación, bastante impresionada por la corpulencia de Julián, toma asiento en un pequeño banco de madera y espera impaciente las órdenes de su maestro.

-Bueno, primero, debemos conocernos, ¿cómo así te interesó aprender a grabar?

-Nunca pensé en aprender a grabar, el señor Gustavo me ofreció trabajo en su taller y recién hoy me enteré que consistía en aprender este oficio.

-Bueno, primera lección, el grabado en madera no es un oficio sino arte, arte de relieves.

-Ah…-Natalia queda anonadada por las palabras de su guía, nunca antes le habían hablado de tal modo-.

-¡Sí, mi querida amiga, lo repito, el grabado es un arte y como todo arte, su función es dar placer!

-Ah…- Natalia se lleva una mano al mentón y se dice a sí misma: “placer, me está dando mucho placer”.-.

-Bueno, como comprenderás, nuestra materia prima es la madera. Ponte de pie y tócala, siente su superficie en tu alma.

-A ver…-Natalia se pone de pie y se aproxima a la larga tabla. Julián toma una de sus manos y ella siente erizarse los vellos de su piel. El joven, coloca su mano sobre la tabla, cubierta por una delgada capa de aserrín, ella siente las partículas en sus poros, la sensación que le produce tal contacto penetra en su interior, en el momento no logra comprender que ha penetrado en un nuevo mundo, pero resuenan en su mente las palabras: arte, placer, alma, que considera poderosas como intrigantes.