CARLOS HUGO RINCÓN HOEFKEN presenta:

miércoles, mayo 27, 2009

Mundo de hoteles

VI

En la habitación del hotel, Mitor interroga a Clara.

-¿Clara, recuerdas cómo nos conocimos?
-Claro, mi antiguo jefe se enamoró de tu auto, y por lo que costaba, acostarnos solamente no cubriría el precio por lo que tuve que quedarme contigo.
-¿Y cómo lo tomaste, de buena o mala gana?
-A decir verdad, él se hizo de mí, desde que era una chiquilla, nunca antes tuve otro jefe, tú fuiste el segundo. Temí por no saber cómo eras, eso es todo.
-¿Y lo extrañas, la pasabas mejor con él?
-¿Qué pregunta es esa?
-Sólo respóndeme, ¿con quién la pasaste mejor?
-No sé a qué viene esto, pero bueno, te responderé, él me golpeaba muy duro, una vez tuvo que llevarme al hospital, mi nariz estaba rota.
-¿Y por qué te golpeaba?
-Porque a veces no quería entregarme a tipos de tan baja calaña con los que él trataba.
-No lo entiendo, si conmigo has tenido que acostarte con tipos terriblemente repulsivos y nunca te negaste.
-Lo que pasó fue que al irme contigo desee que las cosas fuesen diferentes, no quería que me lastimaras como él tanto lo hizo, sólo quería llevar la fiesta en paz.
-Ya veo, habrás sufrido mucho con ese tal, pobrecita, este mundo que heredamos de la última gran revolución, que disolvió el antiguo orden es un asco, a veces imagino lo que te hacen todos esos y tengo sensaciones de nauseas, desearía tanto que las cosas fuesen como dice en los libros de historia.
-Te he dicho que no leas esos libros, que pueden afectarte seriamente, hay que aceptar el mundo en que vivimos, ya que no hay otro.
-Puede que tengas razón; ahora, hay que acostarnos.
-Hasta mañana, Mitor.
-Hasta mañana, Clara.

La pareja de viajantes se acuesta, Mitor abraza a Clara por la cintura, ambos duermen.

domingo, mayo 24, 2009

Mundo de hoteles

V

Mitor y Clara han llegado a la plaza de armas de la ciudad, donde se realiza una comida-orgía, se trata de una plaza de camas con puestos de comida, donde antes hubieron bancas, según los libros de Mitor. La pareja recorre varios puestos hasta que, en uno de ellos, Mitor siente el exquisito aroma a carne azada, y dice a Clara, que ahí mismo comerán, el dueño del puesto lleva a Clara a la cama, mientras Mitor espera en un banco a que les sirvan.

“Es curioso, - se dice Mitor, interiormente - ¿Cómo habrían sido, en el pasado, estas plazas de armas con bancas? Leí, algo al respecto en uno de esos libros de historia, decía que la gente acostumbraba pasear y sentarse, algunos ha descansar y otros a leer el periódico, ¿cómo habrían sido entonces? O mejor, ¿cómo habrían visto los hombres de ayer las plazas de hoy? Se habrían horrorizado sin duda”

Clara vuelve al puesto, algo cansada con algunos mordiscos en el cuello y el cabello enmarañado; ambos, almuerzan consistentes trozos de carne asada para luego enrumbar hacia el hotel.

miércoles, mayo 20, 2009

Niebla (1914)

Esta nivola (según su autor Unamuno la llamó en vez de novela) ha pasado a ser uno de mis libros más venerados por su profundidad humana, representada en un personaje tal como Augusto Pérez, que llega a saberse de ficción, y éste a su vez ficciona al mundo real.

La historia se teje en redor de la niebla, entendida ésta como una metáfora del misterio y la confusión ante la experiencia de los otros; llevándonos a la introspección, también nebulosa, acaso la más, surgiendo de todos los rincones de esta nivola.

El texto muestra además de los conflictos del personaje principal, los de los secundarios, y hasta se podría decir del autor, la niebla es la condición humana, las conductas humanas impredecibles, el pensamiento interior y la mentira exterior, donde por último terminamos por engañarnos a nosotros mismos y hasta a la misma naturaleza.

Recomiendo, y a su vez me planteo la posibilidad de dilucidar el otro sesenta por ciento de este libro, que me queda pendiente por comprender esta lectura, digo esto porque al prestar atención a un libro de esta naturaleza y leerlo por vez primera, uno percibe que hay más en él que una lectura por lo que exhorto a mis lectores a leer dos veces esta nivola, y entender si no ciento por ciento, muchas cosas de la vida.

Dolor sobre la hamaca

Hay,
hay,
hay,
dolor sobre la hamaca,
hamaca con estrellas fúnebres,
sombras en la sombra.

Desborda,
una llamarada de palabras
de las nubes negras,
tempestad
y techo a dos aguas crujiendo.

La luz blanca ha chasqueado dos rayos,
no estaré ahí hoy,
clamaba su imaginación
y ha respondido
una ventisca de pensamiento verde,
ay, qué amarillo estuve,
qué ganas de dormir la hamaca.

Mundo de hoteles

IV

“¿Quién lo diría, - piensa Mitor- que alguna vez en el mundo existió el amor sentimental? Hoy la mujer se ha vuelto la moneda universal de cambio por la que el hombre trabaja, y claro, recibe goces sexuales hasta por un desayuno”.

“¿Qué le pasa a Mitor, - se dice para sí, Clara –se estará volviendo loco? Lo noto tan cambiado, tal parece que ni siquiera desea tocarme, espero que no se trate de los libros que intercambiamos con uno de esos gorilotes del mercado negro, recuerdo las cosas asquerosas que me hizo hacer para poder obtener los libros que deseaba Mitor, ¡diablos, hasta me lo hizo por atrás! Sólo espero que no me haya pegado una de esas enfermedades que se cuelan por el preservativo; pero bueno, volviendo a los libros que obtuvo Mitor, creo que se trataba de libros de historia, ¿para qué Mitor querría libros de historia? Bueno, lo que sé al respecto es que los libros de historia son los más peligrosos de leer, sé que están prohibidos por eso el mercado negro, si los demás viajantes nos sorprendieran con ellos sin duda seríamos apedreados”.

-¡Ya putita, vamos a buscar qué comer!
-¡Mitor! ¡Por favor, no me llames así, sé lo que significa, lo leí en tus libros de historia!
Es un término despectivo en desuso.
-Clara, no te molestes, sólo es para mí una forma curiosa de llamarte, lo mismo que tú, alguna vez me llamaste caficho.
-Bueno, lo reconozco, alguna vez te llamé caficho; y también, al igual que tú, saqué el término de un de esos libros de historia; pero bueno, mejor dejémonos de llamarnos con esos arcaísmos, que en el mundo de hoy no vienen a cuento.
-Si es lo que deseas, dejemos pues de llamarnos así, y ahora vamos a comer.
-Muy bien, vamos.

Mitor y clara salen del la habitación y del hotel, caminan por una ancha calle, abarrotada de viajantes, donde se confunden con la multitud.

Mundo de hoteles

III

“Hoy a cada ciudad que llegamos le llamamos ciudad, ya no se piensa en su nombre, tanto así, que si preguntara por él, las personas no podrían responderme, y es más, pensarían que estoy loco, loco perdido”.

-¡Mitor, Mitor, que te pasa, te noto como perdido! ¿Estás cavilando?
-No en realidad.
-Dime, ¿iremos a alguna parte?
-Creo que no, mejor esperemos acá la hora del almuerzo.
-De acuerdo, ¿mientras esperamos, quieres que te haga sexo oral?
-¿No puedes pensar en algo que no sea sexo?
-No se trata de eso, oye, ¿qué te está pasando, si siempre me lo pedías, te sientes bien, hice algo malo?
-¿No puedes dejar de hablar, de una forma tan lastimera?
-De acuerdo, me callo.
-Así es mejor.

Mitor y Clara se quedan en la habitación, cada uno sumergido en sus pensamientos.

domingo, mayo 17, 2009

Baudelaire: abismo y cima

Charles Baudelaire, sumo poeta francés, un hombre marcado por el destino y marcador de la poesía (entiéndase un antes y un después de Charles Baudelaire), y hasta el dicho de Borges: “Baudelaire es un estúpido para la mitad del mundo y un genio para la otra mitad”. Me adhiero a esta segunda mitad, en cuanto he leído sus obras más representativas, tales como las emblemáticas “Flores del mal” y “Pequeños poemas en prosa”.

A la primera, que considero el abismo, en tanto fue el trancito hacia la poesía moderna, donde la rebelión del autor incluye temas por primera vez tocados, conservando las formas y maneras románticas. Estoy hablando de temas como la sensualidad encontrada en lo sórdido y lo vulgar, el posecionamiento del mal en el hombre, los paralelismos decadentes entre lo soñado y lo real (véase: “El albatros” en: “Spllen e Ideal”), etc.

La segunda, que considero la cima, en tanto el poeta afronta la forma de la prosa poética, apartado ya, de las formas y maneras románticas, y conserva con algo más de madurez y profundidad los polémicos temas que aquejan, y al mismo tiempo, dan placer al hombre; en los cincuenta pequeños poemas en prosa, el lector puede percibir la gran sensibilidad y sentido de observación del poeta, entrando el lirismo en los conflictos psicológicos propios de la raza humana, tales como la mezquindad ante la necesidad y la pobreza, la catarsis por sobrecargo de pasividad, la bohemia, las culpas, la soledad, el deseo de viajar y encontrar un lugar propicio para la pasión (descrito en vuelo lírico), etc.

Leer a Charles Baudelaire es un placer como un tormento, es penetrar en el abismo desgarrador y la cima melancólica de lo humano, abrirse a la aventura de la estética y a la profundidad del símbolo, donde uno nunca sabe que puede encontrar.

Él solo, nadie más qué él

Él solo, nadie más que él
en esa habitación oscura
y habla con Silvana,
le dice, cállate,
voltea y descúbrete,
sé morena en tu desnudez también
como lo eras en vida,
cuando te revolcabas
con mis funciones básicas.

Es la verdadera desnudez
la que busca, la que indaga
por la habitación oscura,
la desnudez de la muerte.

Mundo de hoteles

II

-¡Ya levántate dormilón, veamos que hay de comer!
-¡Carajo, qué jodida putita! ¿Tan rápido quieres trabajar?
-Tú sabes que no es eso, pero tenemos que comer, ¿acaso, no tienes hambre?
-Lo tengo, pero podemos descansar un rato más.
-Tú descansa, yo trabajaré para traerte el desayuno.
-¡Cómo quieras, pero lleva mi puñal, está en mi mochila!
-De acuerdo, sigue durmiendo.
-Si despierto y no estás, te voy a buscar.
-No tardaré.

Mitor sigue durmiendo, mientras Clara saca un vestido negro de su mochila, se viste, se maquilla, toma de la mochila de Mitor el puñal, lo guarda en su bolso y sale de la habitación.

Una hora después, llaman a la puerta, Mitor se despierta, quita el seguro y abre, entra Clara con el desayuno, consistente en dos cafés con leche, jugo de naranja, tostadas con mantequilla y huevos pasados. Mitor hace que Clara se bañe con él, y ya frescos, salen ambos de la ducha y desayunan.

Mundo de hoteles

Mundo de hoteles

I

“Mi nombre es Mitor y soy un viajante como toda la humanidad. Recuerdo, cuando era pequeño, todavía existía la vida sedentaria y el sistema de países, fue hace tanto…”.

-¡Mitor! ¡Apúrate, que la noche cae y todavía no llegamos a la ciudad!
-¡Mujer por Dios, no te preocupes tanto, nuestra carpa es cómoda!
-¡Mira Mitor con mis otros novios siempre dormí en hoteles y no comparables a tu carpa por más cómoda que sea!
-¡Pero mujer! ¿Qué necesidad tienes de recordarme a tus novios?
-No me digas que estás celoso, pobechito mi Mitor.
-¡Calla puta! ¿Pero qué más da que seas puta, total, soy tu caficho, no?
-Desgraciado, pero igual te quiero.

Mitor y Clara siguen caminando, cuando por fin un hotel, han llegado a otra ciudad, están agotados, se apresuran en tomar la primera habitación disponible y directo a la cama, ni siquiera tienen sexo como es su costumbre, sólo duermen.

martes, mayo 12, 2009

La aventura del Poseidón

Amados lectores recomiendo, de manera muy especial, esta novela de suspenso “La aventura del Poseidón” de autoría de Paúl Gallito, esta obra narra la increíble historia de un crucero de navidad, que termina convertido en una de las más grandes tragedias marítimas de la historia, en ella podemos ver cómo un grupo de seres humanos luchan por salvar la vida, dando lo mejor de sí, lo que en situaciones normales no sucedería.

La historia plantea también una serie de conflictos internos, ante la inminencia probable de la muerte, cada uno de los pasajeros reflexionará sobre temas como Dios, la vida que llevaban hasta el momento de la catástrofe y otros de carácter personal.

En la circunstancia traumática que viven los pasajeros aparecerá la figura del líder, de quien todos se sostendrán en busca de la salvación.

Recomiendo “La aventura del Poseidón”, mucho más que una novela de suspenso.

Amados lectores recomiendo, de manera muy especial, esta novela de suspenso “La aventura del Poseidón” de autoría de Paúl Gallito, esta obra narra la increíble historia de un crucero de navidad, que termina convertido en una de las más grandes tragedias marítimas de la historia, en ella podemos ver cómo un grupo de seres humanos luchan por salvar la vida, dando lo mejor de sí, lo que en situaciones normales no sucedería.

La historia plantea también una serie de conflictos internos, ante la inminencia probable de la muerte, cada uno de los pasajeros reflexionará sobre temas como Dios, la vida que llevaban hasta el momento de la catástrofe y otros de carácter personal.

En la circunstancia traumática que viven los pasajeros aparecerá la figura del líder, de quien todos se sostendrán en busca de la salvación.

Recomiendo “La aventura del Poseidón”, mucho más que una novela de suspenso.

Mujer cuerpo

Mujer, cuerpo en hostias,
sana hombres tus dones,
sopla y recorre el viento,
huracán de lluvia y remojo de miembros.

Lo intento siguiendo el estado ritual,
costumbres y retocadas mentiras,
dificultas sendas a llegarles,
a temerles en la implosión ineludible.

El otro lado

Roxana se pasea por su habitación, sólo lleva una bata encima, la luz de la lámpara de la mesa de noche es la única encendida, su piel oscura se confunde con las sombras. Por un momento se detiene y lee una nota, puesta sobre la mesa, dice: “Espérame sólo con una bata blanca, yo haré mi aparición por la noche”. Cuando termina de leerla, escucha unos golpes en el cristal de la ventana, que da a la calle e inmediatamente la abre, no ve ninguna persona del otro lado, pero escucha una voz que pide se quite la bata, y ya desnuda, se arroje, que la estará esperando; entonces, Roxana obedece, se quita la bata y se arroja, cayendo varios metros hacia la pista transitada.

sábado, mayo 09, 2009

RASTROS ULTRAVIOLETA (2004-2007) / La figura de la esencia

Uno escoge su camino,
su tacha
y es auténtico.

Como antes ha marcado su reloj
dilata sus sombras la figura,
disuelve su esencia
en azúcar disuelta.

Situación insostenible

Esta historia la escuché de un insigne poeta, que tiene una propiedad en París. El poeta en cuestión se tomaba unos días de descanso en su casa de la ciudad luz, cuando una noche llamaron a su puerta, se trataba de una pareja de peruanos, que pedían posada, sabiendo la nacionalidad del poeta. Naturalmente, el poeta les ofreció una habitación. Esa misma noche, mientras el poeta hacía unas traducciones de Kafka, escuchó sórdidos gemidos, mezclados con gritos de dolor y placer, intermitentemente.

Esta situación se repitió, noche tras noche, y cada vez, el estrépito era más escandaloso y violento, parecía ser que los inusuales huéspedes se arrojaban objetos y se golpeaban; sin embargo, cando por las mañanas el poeta se cruzaba con ellos, los veía muy afectuosos, tanto así, que olvidaba los gritos de la noche anterior, pensando: “son la pareja perfecta”.

Los días y Lunas pasaron, y como dije, el escándalo fue cada vez peor, lo que impedía traducir al poeta. Cierto día, el poeta, se decidió a increpar a sus huéspedes y echarlos, a continuación el extraño careo.

-Señores, quería conversar con ustedes.
-A mira, ¡qué coincidencia! Nosotros también.
-¿A sí? ¿Sobre qué?
-Bueno, es que hemos pensado quedarnos a vivir aquí.
-Ah no, de ningún modo, yo me voy.
-Bueno; entonces, no te preocupes, nosotros cuidamos tu casa.

Así fue, que el poeta dejó su casa, extrañado de su propia actitud, pero aliviado por no tener que soportar más una situación insostenible.

miércoles, mayo 06, 2009

Homosexualidad y anormalidad

Escribo sobre esto correspondiente a la naturaleza humana a raíz de cierto programa radial, dirigido por una psicóloga. El tema en cuestión es relativo a experiencias o juegos homosexuales infantiles y se reciben llamadas de ciudadanos aterrados por estas conductas en sus hijos e hijas, el temor de los padres y madres se centra en que, en el futuro, estos pequeños sean homosexuales.

Aquello, leído por este modesto poeta, refleja dos realidades, ambas igual de tristes. Primera, la homofobia generalizada, que considera a la persona homosexual como anormal, desconociendo que se trate de una naturaleza. Segunda, y que, de algún modo, está relacionada a la primera, el terrible miedo ante la intolerancia, que estos pequeños podrán encontrar en su vida adulta, frente a una sociedad que se resiste a aceptar “naturalezas minoritarias”.

Llamas de pasión


Gustavo observa pasar a su sobrina, nunca antes la había visto como mujer, pero esta vez es diferente, acaba de volver de un largo viaje de siete años, que ha puesto la diferencia entre la niña que dejó y la mujer que encontró. Cuando la sobrina pasa, lo ve de reojo y se detiene bruscamente.

-¡Tío! ¿Cuándo llegaste?
-Hoy mismo, ¡cómo has crecido!
-Sí pues, ya no soy la pequeñita que dejaste; ahora, estoy en la universidad.
-Ya veo, estás muy bonita, ¿y qué tal la universidad?
-Muy bien, tengo las mejores calificaciones.
-Me alegro, me alegro, siempre fuiste muy inteligente.

María saluda a su tío con un beso en la mejilla, y él siente una electricidad que recorre su cuerpo.

Por la noche, Gustavo no puede dormir, la imagen de la sobrina universitaria le llega, una y otra vez, a la mente.

Aproximadamente, a las dos de la madrugada, Gustavo escucha un ruido, proveniente del interior de la casa por lo que sale a ver. Recorre el pasadillo de habitaciones y no ve a persona alguna; luego, baja las escaleras, la sala y el comedor, de igual modo están vacíos, cuando vuelve a escuchar un ruido, proveniente de la cocina; entonces, abre la puerta, la luz está apagada, pero una de las hornillas encendida, voltea hacia la mesa, y sobre ella, ve a su sobrina, desnuda y echada, siente de nuevo la electricidad recorriéndolo, se acerca, y suavemente, recorre con los dedos la tersa piel de la joven, quien parece dormida; hasta que, intempestivamente, toma su mano y se la lleva a la boca, que por cierto mancha los dedos del tío con un labial morado. Por dentro, Gustavo, siente deshacerse de deseo, pero por fuera queda estático, y por dentro de la ropa interior con el miembro endurecido. María, conduce, esta vez, la mano del tío hacia su pecho, y éste puede sentir sus pezones, duritos y gomosos; también, la redondez perfecta de sus senos en flor. En este punto, María, deja que la mano del tío se desplace a capricho; y Gustavo, venciendo la rigidez de la emoción, conduce su mano, desde el pecho, pasando por el vientre, hasta su sexo, donde hunde cada uno de sus dedos, sintiendo cinco fuertes estremecimientos en ella. Inmediatamente, después de los temblores, María se levanta y lo besa, esta vez en la boca, el tío se quita las pijamas y se monta en ella, la penetra, y ambos se convierten en llamas.

Cuentan los habitantes del bajío, que cuando ven llamas, animales de las alturas, los atrapan y encierran; y que éstos, se transforman en seres humanos, que participaron de alguna relación prohibida.