CARLOS HUGO RINCÓN HOEFKEN presenta:

miércoles, febrero 18, 2009

Vivir una pesadilla

Clarisa está muy bien arreglada, y camina de un lado a otro por la sala, espera a su novio, está muy ansiosa por verlo después de su viaje, ¿a qué hora llegará? – se pregunta – lo ha estado esperando varias horas, él dijo que vendría para almorzar, sin embargo, ya se acerca la noche, entonces, se le cruzan terribles pensamientos, ¿estará con otra? ¿se habrá arrepentido de la boda?, su mente la empieza a traicionar.

Clarisa siente una presión, no sólo producida por la ansiedad e incertidumbre sino también por los lindos zapatos, que se compró para la ocasión, y que ahora siente que le ajustan, se sienta en el sofá y se los quita, luego, descalza, va a la cocina para servirse un vaso con agua, y así, calmarse un poco.

Lamentablemente, el nerviosismo de la espera y el timbre, que hace vibrar las ventanas, produce el accidente, se le cae el vaso, que se hace añicos, y pisa una esquirla, hiriéndose. Camina cojeando hasta la puerta, que abre con gran emoción. Pero no es el novio sino un amigo, ella, bastante triste por este desencanto, le dice, que está indispuesta, el amigo, entristecido por alguna otra razón, le dice, vengo de paso y debo decirte algo que quizá te perturbe, pero no puedo mantenerme en silencio, nunca me lo perdonaría, tu novio, el que tanto amas, tiene una hija y durante su viaje se ha casado con la mamá de ésta. No puede ser, contesta ella, debo verlo con mis propios ojos. No será necesario, le dice el amigo, aquí tengo las pruebas. Entonces, el amigo le muestra fotografías de su novio en el acto amoroso con la mujer, además, de una copia del acta de matrimonio.

En ese momento, Clarisa se desmaya. Despierta en el sofá, Dios mío, se dice, parece todo haber sido una pesadilla. Al poco rato, suena el timbre, ella, ya con los zapatos puestos, y por cierto sin ninguna herida en el pie, va a abrir la puerta. Es su novio, ella le abre con una gran sonrisa, sin embargo, a el se le nota preocupado, ¿qué te pasa mi amor? – le dice ella -. Debo confesarte algo – responde él – estuve con otra mujer más bonita que tú, y tuvimos relaciones corporales, sin embargo, me he dado cuenta, que es a ti a quien amo. Desgraciado - le dice Clarisa - lárgate, no te quiero volver a ver por acá. El ex – novio, rompe en llanto y sale corriendo de la casa.

Clarisa queda sola, triste, inundada en llanto, cuando vuelve a sonar el timbre. Es el amigo de la pesadilla, que le dice, ¿qué te pasa, por qué estás llorando?, porque acabo de vivir una pesadilla, responde ella, mi novio me ha traicionado. No llores, no merece tus lágrimas, el amigo la abraza fuertemente, y ambos, de la mano, entran en la casa.