En la actualidad existen distintos métodos para identificar a una persona, tales como el ADN o la imagen óptica, estas formas de identificación se consideran, y seguramente lo son, pruebas irrefutables de una identidad, dejando atrás el método, hoy considerado imperfecto, de la impresión digital o huella digital, esto debido a que, en el transcurso de la vida, una persona puede hacerse un pequeño corte, y así variar su impresión digital.
Sin embargo, el método adecuado, aunque no perfecto, para tratar “el estilo literario” es, y sigue siendo, “la impresión digital”, dicho esto claro, de forma metafórica. Paso a explicar porqué. Un escritor, desde que aparecen sus primeras palabras va a tener un ingrediente muy personal, pero tal ingrediente será modificado, conforme se desarrolla su vida, va a tener varios cortes en esta metafórica huella digital.
Podemos reconocer un estilo, palabra por palabra, y notaremos sin duda, una infinidad de matices y variantes en ellas, y en la estructura que forman, esto hace a un escritor más rico, y más grande artista, su estilo formal va de la mano con el proceso de su pensamiento, alterado por lo vivido. Así, podremos identificarlo, en su esencia personalísima, pero modificada.
Sin embargo, el método adecuado, aunque no perfecto, para tratar “el estilo literario” es, y sigue siendo, “la impresión digital”, dicho esto claro, de forma metafórica. Paso a explicar porqué. Un escritor, desde que aparecen sus primeras palabras va a tener un ingrediente muy personal, pero tal ingrediente será modificado, conforme se desarrolla su vida, va a tener varios cortes en esta metafórica huella digital.
Podemos reconocer un estilo, palabra por palabra, y notaremos sin duda, una infinidad de matices y variantes en ellas, y en la estructura que forman, esto hace a un escritor más rico, y más grande artista, su estilo formal va de la mano con el proceso de su pensamiento, alterado por lo vivido. Así, podremos identificarlo, en su esencia personalísima, pero modificada.


















