CARLOS HUGO RINCÓN HOEFKEN presenta:
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►
2009
(103)
-
►
julio
(27)
- Aventuras de Gustavo
- Aventuras de Gustavo
- Aventuras de Gustavo
- Vigilia de desdoblamiento
- El vencedor
- Misa negra
- Muerte de Abel
- El infierno virgen de la muerte
- La fuente de Cleopatra
- Polos
- Interiores (I y II)
- Baile de luz y sombra
- Trenza
- Aventuras de Gustavo
- Aventuras de Gustavo
- Progreso de todos y la reconciliación
- El carpintero
- Toneladas gramadas
- A una prostituta de 19 años
- La cifra impar
- Canto al comportamiento inaceptable
- Canto a la piel celeste del poeta
- Mito del ciego y la novena musa
- Eccehomo
- El hombrecito de las cavernas
- Paseo en copas
- El primer Aquí
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►
julio
(27)
viernes, octubre 31, 2008
Una espantosa voz...
todo lo que sufrí por la noche,
todo lo que nadé en insomnio
desde su sonido hasta el final.
Me levanté cuantiosas veces a hacerme humo
de la desesperación y el desasosiego.
Quién me podría levantar de esa caída incontrolada
y despertarme del otro lado del vicio,
fueron palabras sincronizadas a mi estado,
náufrago en todo sentido.
Deplorable esencia humana
típica del porvenir y atípica al progreso,
indestructible negrura de la luz verde
con sus hojas de esperanza.
Todo un círculo,
tan profundo como fosas marinas inexploradas,
me condujo a esta idea virtual del suicidio,
de humillarme a esa voz estridente
para que dejará de hablar y resurgir,
de mi ruina hasta mi lecho de conciencia.
No recito, no leo sino digo mis poemas
Tengo también algunos amigos poetas que recitan, con esto quiero decir, que interpretan sus propios versos frente a alguna audiencia, al hacerlo se valen de distintos recursos escénicos, que expresan su propia sensibilidad respecto a su obra.
Respeto mucho y hasta admiro estas cualidades escénicas, tanto de la interpretación sensible de versos ajenos hechos propios como los interpretados por los mismos creadores que impregnan su sello sensible. Ahora bien, existe un tercer caso, en el que intérpretes y poetas (me incluyo) “leen” los poemas, pongo “leen” entre comillas, debido a cierta cavilación, se dice “leen” porque vocalizan los poemas guiándose por algún texto, sin embargo pienso que este término sería inexacto, debido a que como lo he dicho el texto es sólo una guía para un poema interiorizado, no es en mi concepto, en ninguna instancia, que se lea un poema, sino más bien, que se diga e interprete, también con cierta sensibilidad expresada en la vocalización como en algún gesto.
domingo, octubre 26, 2008
Historias de café
Provienen de esta libretita algunas historias, tejidas entre la realidad y la fantasía.
LA REALIDAD
He llegado al café, las meseras son muy amables, me tratan con humilde gran cortesía, tomo asiento en la mesa dos, pido un capuchino y una empanada, al instante soy atendido. Al lado, en la mesa tres, veo a una mujer de unos treinta y tantos años, de cabello dorado, piel bronceada, ojos claros como canicas azules y labios rojos, lleva puesto un vestido fresco de algodón y sayonaras. El gesto de su rostro expresa una especie de cansancio.
LA FANTASÍA
Jimena está en la playa, a orillas del mar, mojándose los pies. Mientras sus dos pequeños juegan a la pelota, ella decide dar un paseo hasta el muelle, y recorre toda la playa. Frente al muelle, hay una enorme roca con una cueva de unos tres metros de largo, aproximadamente, entonces, ingresa en esa oscuridad, escucha el eco del mar golpeado las rocas y siente la caricia de una sombra entre sus nalgas, se asusta y sale corriendo, despavorida.
viernes, octubre 24, 2008
Vengan todos a mi cuarto...
haremos una fiesta de sombras,
sonará el festejo cuando ya se hayan venido
cascabeleando, chocando brindis, retumbando el cielo
con su cámara digital, humeando café en las imágenes,
poniendo el llanto en cuadernos desesperados
con tinta seca como carne de momia,
encendiendo el último cigarrillo como el anterior
en un rito de reciprocidad con el fuego.
Todos están invitados a la fiesta en mi cuarto,
sé que algunos llevarán ensaladas de tomate y pepinillo
como de frutas con yogurt, mientras que otros
carnes rojas a la parrilla con su botella de vino,
aunque quizá más tarde lleguen muchos otros a gorrear
todos seremos amigos.
La música puesta será tan suave como un silencio acompasado,
dentro del cual, nubecillas de palabras dulces contribuirán a la digestión;
a la tertulia de sobremesa, sobrecama, sobrearmario.
Todos podrán opinar, indistintamente.
Vengan todos a mi cuarto.
miércoles, octubre 22, 2008
Dos años atrás
Dos amigos que trabajan en una misma empresa, por motivo de un fin de semana, alargado por dos días feriados, deciden hacer un poco de deporte y para esto, preparan con anticipación sus bicicletas, ellos, pretenden pedalear hasta una lejana playa del sur, y quedarse unos días a disfrutar del mar y del cebiche.
Cuando llega el día, ambos amigos se reúnen en el punto de partida, que está a la salida de la ciudad, en la carretera que va al sur. Durante los primeros kilómetros, la conversación es muy fluida, hablan de temas de trabajo, y también de fútbol, pero conforme avanzan van sumergiéndose en el mutismo del desierto. A eso del medio día, ambos amigos ponen todo de sí para lograr subir una empinada cuesta de varios kilómetros, estando cerca de la cima, y habiendo recurrido a sus cambios más suaves, divisan a dos pequeños niños, de mirada triste, en el momento, y debido al cansancio, los dos amigos no ponen mucha atención en ellos y los pasan, sin embargo, una vez pasados, uno de los amigos se cuestiona el hecho que dos pequeños estén solos y en pleno desierto e inmediatamente comparte esta impresión con su amigo, entonces, ambos se vuelven hacia los niños y no los ven, bajan unos metros la cuesta y encuentran dos casitas pequeñas, cada una con su respectiva cruz, estas pequeñas casitas simbólicas representan el deceso de dos niños en un accidente de tránsito, dos años atrás.
viernes, octubre 17, 2008
Luna de hiel
miércoles, octubre 15, 2008
Historia de una carta
Su cabello es un vómito oscuro...
corto como la noche ajetreada; su blusa
opuesta a su naturaleza. Sonríe frecuentemente
y la observo, correr fingiendo
entre sombras vegetales.
Sopla su hálito, la frescura
salobre de los mares;
su ombligo, libidinosa libertad.
Marcan uñas, eclipsadas caricias
naufragando sangre a mis espaldas.
La engendro como concepción pura,
encarnizada. Es su aullido al final
del cubil el clímax.
Existe como prueba de rebeldía
y es su doro deshonra.
Sus pestañas han hecho hígado en mí.
Toco su escarcha y ha muerto días,
meses y siglos en minutos.


















