CARLOS HUGO RINCÓN HOEFKEN presenta:

viernes, octubre 31, 2008

Una espantosa voz...

Una espantosa voz hizo le contara
todo lo que sufrí por la noche,
todo lo que nadé en insomnio
desde su sonido hasta el final.
Me levanté cuantiosas veces a hacerme humo
de la desesperación y el desasosiego.
Quién me podría levantar de esa caída incontrolada
y despertarme del otro lado del vicio,
fueron palabras sincronizadas a mi estado,
náufrago en todo sentido.
Deplorable esencia humana
típica del porvenir y atípica al progreso,
indestructible negrura de la luz verde
con sus hojas de esperanza.
Todo un círculo,
tan profundo como fosas marinas inexploradas,
me condujo a esta idea virtual del suicidio,
de humillarme a esa voz estridente
para que dejará de hablar y resurgir,
de mi ruina hasta mi lecho de conciencia.

No recito, no leo sino digo mis poemas

No puedo negar que admiro el arte de Delfina Paredes al recitar los poemas de César Vallejo, ella hace suyos los versos del poeta universal del dolor humano, al interpretarlos no sólo vocaliza, articula y expresa con gestos corporales cada sensación, sino también pone su cuota personal de sensibilidad, ahí está el arte de la interpretación.

Tengo también algunos amigos poetas que recitan, con esto quiero decir, que interpretan sus propios versos frente a alguna audiencia, al hacerlo se valen de distintos recursos escénicos, que expresan su propia sensibilidad respecto a su obra.

Respeto mucho y hasta admiro estas cualidades escénicas, tanto de la interpretación sensible de versos ajenos hechos propios como los interpretados por los mismos creadores que impregnan su sello sensible. Ahora bien, existe un tercer caso, en el que intérpretes y poetas (me incluyo) “leen” los poemas, pongo “leen” entre comillas, debido a cierta cavilación, se dice “leen” porque vocalizan los poemas guiándose por algún texto, sin embargo pienso que este término sería inexacto, debido a que como lo he dicho el texto es sólo una guía para un poema interiorizado, no es en mi concepto, en ninguna instancia, que se lea un poema, sino más bien, que se diga e interprete, también con cierta sensibilidad expresada en la vocalización como en algún gesto.

domingo, octubre 26, 2008

Historias de café

Siempre he disfrutado de mi compañía, suelo ir solo a algún café, y llevo conmigo una libretita, mi fiel compañera. En ella hago anotaciones de lo más diversas y nunca permito a las persona leerla, digamos que es un espacio de intimidad, dentro del cual funciona mi cerebro, por tal razón, las construcciones lingüísticas, expresadas en su interior pasan por un proceso, y sólo así logran hacerse visibles para el resto del mundo.

Provienen de esta libretita algunas historias, tejidas entre la realidad y la fantasía.

LA REALIDAD

He llegado al café, las meseras son muy amables, me tratan con humilde gran cortesía, tomo asiento en la mesa dos, pido un capuchino y una empanada, al instante soy atendido. Al lado, en la mesa tres, veo a una mujer de unos treinta y tantos años, de cabello dorado, piel bronceada, ojos claros como canicas azules y labios rojos, lleva puesto un vestido fresco de algodón y sayonaras. El gesto de su rostro expresa una especie de cansancio.

LA FANTASÍA

Jimena está en la playa, a orillas del mar, mojándose los pies. Mientras sus dos pequeños juegan a la pelota, ella decide dar un paseo hasta el muelle, y recorre toda la playa. Frente al muelle, hay una enorme roca con una cueva de unos tres metros de largo, aproximadamente, entonces, ingresa en esa oscuridad, escucha el eco del mar golpeado las rocas y siente la caricia de una sombra entre sus nalgas, se asusta y sale corriendo, despavorida.

viernes, octubre 24, 2008

Vengan todos a mi cuarto...

Vengan todos a mi cuarto
haremos una fiesta de sombras,
sonará el festejo cuando ya se hayan venido
cascabeleando, chocando brindis, retumbando el cielo
con su cámara digital, humeando café en las imágenes,
poniendo el llanto en cuadernos desesperados
con tinta seca como carne de momia,
encendiendo el último cigarrillo como el anterior
en un rito de reciprocidad con el fuego.

Todos están invitados a la fiesta en mi cuarto,
sé que algunos llevarán ensaladas de tomate y pepinillo
como de frutas con yogurt, mientras que otros
carnes rojas a la parrilla con su botella de vino,
aunque quizá más tarde lleguen muchos otros a gorrear
todos seremos amigos.

La música puesta será tan suave como un silencio acompasado,
dentro del cual, nubecillas de palabras dulces contribuirán a la digestión;
a la tertulia de sobremesa, sobrecama, sobrearmario.
Todos podrán opinar, indistintamente.
Vengan todos a mi cuarto.

miércoles, octubre 22, 2008

Dos años atrás

No se trata de algo irreal como pudiera creerse. El asunto es que determinada circunstancia puede desencadenar algún fenómeno aparentemente incomprensible, sin embargo, luego de conocida la historia, todo queda claro y damos por sentado la verosimilitud del relato.

Dos amigos que trabajan en una misma empresa, por motivo de un fin de semana, alargado por dos días feriados, deciden hacer un poco de deporte y para esto, preparan con anticipación sus bicicletas, ellos, pretenden pedalear hasta una lejana playa del sur, y quedarse unos días a disfrutar del mar y del cebiche.

Cuando llega el día, ambos amigos se reúnen en el punto de partida, que está a la salida de la ciudad, en la carretera que va al sur. Durante los primeros kilómetros, la conversación es muy fluida, hablan de temas de trabajo, y también de fútbol, pero conforme avanzan van sumergiéndose en el mutismo del desierto. A eso del medio día, ambos amigos ponen todo de sí para lograr subir una empinada cuesta de varios kilómetros, estando cerca de la cima, y habiendo recurrido a sus cambios más suaves, divisan a dos pequeños niños, de mirada triste, en el momento, y debido al cansancio, los dos amigos no ponen mucha atención en ellos y los pasan, sin embargo, una vez pasados, uno de los amigos se cuestiona el hecho que dos pequeños estén solos y en pleno desierto e inmediatamente comparte esta impresión con su amigo, entonces, ambos se vuelven hacia los niños y no los ven, bajan unos metros la cuesta y encuentran dos casitas pequeñas, cada una con su respectiva cruz, estas pequeñas casitas simbólicas representan el deceso de dos niños en un accidente de tránsito, dos años atrás.

viernes, octubre 17, 2008

Luna de hiel

Este clásico del cine, tipificado como drama erótico, es recomendable para todos los amantes por su naturaleza educativa. La historia, transcurre en París-Francia y paralelamente en un crucero, se trata de una relación sentimental entre una bailarina y un aspirante a escritor, llegan a tener momentos de intenso amor y pasión, sin embargo, la relación decae, y por no detenerse ahí, termina hecha un desastre.

miércoles, octubre 15, 2008

Historia de una carta

Estoy a la espera de una carta, me desplazo de una esquina a otra de la sala, la ansiedad me carcome por dentro, ¿cuándo llegará?, me pregunto, y no llega, empiezo a imaginar las palabras de su puño y letra, me cuenta, que en los últimos años ha estado muy feliz, que se casó y tuvo una linda niña, a la que bautizo con el nombre que pensamos, cuando estábamos juntos, agrega, que el primer año de separación pensaba mucho en mí, pero que conforme pasaba el tiempo se fue difuminando mi imagen hasta ser un recuerdo de literatura como leído, alguna vez, en algún sitio, totalmente ajeno. Sigue, ahora vive en las serranías con un hombre de otra nacionalidad, que se quedó aquí por ella, y que juntos han emprendido una obra social, encargada de alfabetizar campesinos, a cambio ellos reciben dinero de una organización, también extranjera, y han empezado a construir su casa en un pueblo de esas latitudes. La niña crece como una flor silvestre, juega en los andenes y persigue mariposas de luminosos colores, ellos la vigilan, claro, desde lejos, les gusta ver su libertad varias horas al día. Me cuenta que la vida en el campo es tranquila y que siente la paz que nunca sintió conmigo, cuando llueve entran los tres en la casa, que ya tiene una habitación techada, y por la ventan ven la caída torrencial de las aguas para luego salir a ver el arco iris, y en la noche las estrellas, que constituyen una alfombra de plata, me desea suerte, firma y se despide para siempre como la carta que nunca llega.

Su cabello es un vómito oscuro...

Su cabello es un vómito oscuro,

corto como la noche ajetreada; su blusa

opuesta a su naturaleza. Sonríe frecuentemente

y la observo, correr fingiendo

entre sombras vegetales.

Sopla su hálito, la frescura

salobre de los mares;

su ombligo, libidinosa libertad.

Marcan uñas, eclipsadas caricias

naufragando sangre a mis espaldas.

La engendro como concepción pura,

encarnizada. Es su aullido al final

del cubil el clímax.

Existe como prueba de rebeldía

y es su doro deshonra.

Sus pestañas han hecho hígado en mí.

Toco su escarcha y ha muerto días,

meses y siglos en minutos.

domingo, octubre 12, 2008

Soluciones de amor

Pandora va de un lado a otro, con su belleza no permite que me concentre en lo mío, le imploro que se detenga, que me permita seguir, sin embargo no se inmuta, sigue de un lado a otro, me encolerizo, la grito, parece no escuchar mi voz, y esta vez, mientras camina va quitándose la ropa, la trato de sujetar y me da un manazo, caigo al piso con los labios ensangrentados, sus uñas son como de gárgola. La verdad, quedo pasmado, nunca en mi vida me había golpeado una mujer y mucho menos yo había golpeado a una mujer, pero esta vez la rabia me hace pensar en ello, quiero golpearla, hacerla pagar su altanería, yo sólo quería escribir y ella no me lo permitió, ¿quién se ha creído? - me lo pregunto - mientras evalúo la posibilidad de una represalia violenta, es inútil, soy demasiado bueno, demasiado caballero o demasiado cojudo, eso sí la increpo, ¡qué te pasa! ¡estás loca!, y me hace un gesto, que leído sería como “no es para tanto”. Esta vez me levanto como un resorte, disparo mi arsenal de insultos militares y ella empieza a reír a carcajadas, “tú nunca me tocarías, eres un pan de Dios” – me dice y me da un beso tierno en los labios - , luego, hacemos el amor sobre la mesa del escritorio. Así, se solucionaron muchos problemas de comunicación con la loca de Pandora.

martes, octubre 07, 2008

El perfume (Patrick Sskind)

Esta novela nos presenta a un personaje genial como perverso. Su finísimo sentido del olfato se une a un gran deseo de perfección, que no tiene ningún tipo de miramiento moral. Así, llega a la criminalidad, y de este modo, después de un largo aprendizaje, logra su obra maestra, un original y extraordinario perfume.Recomiendo con mucho énfasis la lectura de esta novela, el escritor de brillante talento nos lleva por representaciones visuales a sensaciones olfativas, haciendo tangible para el común de las personas esta peculiar dimensión.