TODA SIMILITUD CON LA VIDA REAL ES PURA ESTUPIDEZ, OSEA LA VIDA REAL.
Los amigos beben y conversan, todos muy contentos, en la mítica discoteca de la ciudad de Huanta. Como en todo acto acompañado de licor y siendo estos amigos heterosexuales y chankas, fijáronse todos en las bellas muchachas.
En un rincón oscuro, un grupo de morocos (mozalbetes del servicio militar) rodean como lobos a una joven de provocador encanto. Uno de los amigos, el más delgado y débil de todos, la observa como auscultándola, se decide y reta a sus colegas de nocturnidad desenfrenada (sus amigos), dice que es capaz de atravesar el círculo de morocos, corpulentos y descerebrados, sacar a la joven y bailar una pieza con ella. “Si lo logro – dice – me pondrán una caja de cerveza”. “Si por el contrario – añade – no lo logro y los morocos intentan agredirme, ustedes habrán de respaldarme en la lucha”.
Se acepta el reto y el valeroso amigo atraviesa el círculo de rapados morocos, pide a la joven le conceda la siguiente pieza; ésta, muy gentilmente, acepta. Los morocos rabiosos se paralizan por lo directo del disparo de valor de este desconocido, la pareja atraviesa el círculo de lobos hasta la pista de baile, los amigos compran una caja, brindan por el valor y determinación del guerrero chanka.
Los amigos beben y conversan, todos muy contentos, en la mítica discoteca de la ciudad de Huanta. Como en todo acto acompañado de licor y siendo estos amigos heterosexuales y chankas, fijáronse todos en las bellas muchachas.
En un rincón oscuro, un grupo de morocos (mozalbetes del servicio militar) rodean como lobos a una joven de provocador encanto. Uno de los amigos, el más delgado y débil de todos, la observa como auscultándola, se decide y reta a sus colegas de nocturnidad desenfrenada (sus amigos), dice que es capaz de atravesar el círculo de morocos, corpulentos y descerebrados, sacar a la joven y bailar una pieza con ella. “Si lo logro – dice – me pondrán una caja de cerveza”. “Si por el contrario – añade – no lo logro y los morocos intentan agredirme, ustedes habrán de respaldarme en la lucha”.
Se acepta el reto y el valeroso amigo atraviesa el círculo de rapados morocos, pide a la joven le conceda la siguiente pieza; ésta, muy gentilmente, acepta. Los morocos rabiosos se paralizan por lo directo del disparo de valor de este desconocido, la pareja atraviesa el círculo de lobos hasta la pista de baile, los amigos compran una caja, brindan por el valor y determinación del guerrero chanka.



















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