Sucede a veces en la vida que, la lectura de turno coincide con las vivencias del lector.
Me encontraba tramitando unos papeles en cierta institución pública; simultáneamente, empecé con “EL PROSESO”, la coincidencia fue tanta y tan agobiante en mi experiencia en el sector público, caos tan funesto como el descrito por Kafka en relación a la justicia del proceso de nunca acabar ni comenzar como una situación estática que, me vi forzado a realizar lecturas intermedias más amenas.
Tardé más de lo que debiera en acabar el libro, pero valió la pena. Lo recomiendo, no sólo por abordar la actualidad del caos sino porque, conforme pasan las páginas, podemos encontrar la condición humana a flor de infierno, y sacar así retratos verosímiles de nosotros mismos y nuestro mundo.
Me encontraba tramitando unos papeles en cierta institución pública; simultáneamente, empecé con “EL PROSESO”, la coincidencia fue tanta y tan agobiante en mi experiencia en el sector público, caos tan funesto como el descrito por Kafka en relación a la justicia del proceso de nunca acabar ni comenzar como una situación estática que, me vi forzado a realizar lecturas intermedias más amenas.
Tardé más de lo que debiera en acabar el libro, pero valió la pena. Lo recomiendo, no sólo por abordar la actualidad del caos sino porque, conforme pasan las páginas, podemos encontrar la condición humana a flor de infierno, y sacar así retratos verosímiles de nosotros mismos y nuestro mundo.



















0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada