
VIII
Gustavo está sentado en el sofá de la sala, fuma un puro a grandes bocanadas.
Natalia ordena sus cosas a prisa en el cuarto de huéspedes.
Gustavo termina su puro y se recuesta en el sofá, quedando dormido.
En sus sueños, Gustavo y Natalia, entran en un templo, todos los amigos están reunidos y vitorean a los novios; ambos caminan con lentitud y saludan moviendo sus manos de izquierda a derecha.
-Gustavo! ¡Gustavo! ¿Estás bien? – Gustavo despierta y ve a Natalia con un espectacular vestido negro, que le da a las rodillas. Ya despierto e impresionado, se incorpora y se levanta -.
-¡Estás preciosa! ¡Dios, te ves increíble! – Natalia sonríe -.
-Eres un lindo adulón, pero bueno, me vestí así para salir contigo, ¿será adecuado, el vestido para la ocasión?
-E…E…Es perfecto. Te encantará donde iremos, hice reservaciones.
-Perfecto, vamos entonces.
Gustavo y Natalia salen, tomados de la mano, el chofer los espera en la puerta y los lleva.
En el lugar, el mozo, algo mayor, les da la bienvenida y los guío a la mesa reservada, toman asiento y Gustavo ordena el vino de su preferencia, el mozo se retira. En un altillo, los músicos interpretan dulces melodías con sus violines.
-¿Qué te parece?
-El lugar es hermoso, ¿aquí, traes a tus amigas?
-No, claro que no, este lugar es por primera vez visitado para galardonar a la más bella – ambos ríen, el mozo llega con el vino y sirve las copas; luego, tras una reverencia se retira.
-Me sorprendes con tanta generosidad, nunca hubiera podido pagar un lugar así.
-Olvídalo, Julián me dice que tienes el toque, vales tu peso en oro.
-Me halagas de nuevo, me voy a sonrojar.
-¿Quieres bailar?
-¿Esta música? No sabría cómo moverme.
-Sólo deja que te guíe.
Gustavo se pone de pie, toma la mano de Natalia, quien también se levanta. Ambos se dirigen a la pista de baile. Gustavo toma con delicadeza a Natalia por el talle y la mece, suavemente, al vaivén de los violines, mientras ella con los brazos y la misma delicadeza, entrelaza el cuello de él. Se miran a los ojos y sonríen.
-Eres un hombre encantador, nunca estuve en un lugar así y jamás fui tratada de esta manera.
-Me alegra poderte complacer y me entusiasma conocerte, realmente eres un sueño.
-El sueño eres tú. – en este punto, los labios de Gustavo y Natalia se unen, se escuchan murmuraciones, desde las mesas, algunas damas comentan que son una linda pareja, que se ven bien juntos, ambos escuchan estas declaraciones y al separar los labios, unos segundos después, sonríen y hacen un gesto amable hacia las damas por sus palabras.



















1 comentarios:
¡Hola! ¿Quieres hacer un intercambio de contenido? Dime cuál es lo que consideras el mejor artículo de tu blog y lo publicaré en mi blog para mis alumnos, para que tengan algo nuevo para leer. A cambio, puedes tomar el post que consideres el más interesante de mi blog. ¿Qué te parece?
Publicar un comentario en la entrada