
VII
Julián instruye a Natalia, pone una película de topa (nombre nativo para designar a cierto árbol blando y sin peso) sobre la mesa de carpintería, le entrega a la muchacha un pequeño formón (herramienta de pico plano y filudo) y le pide que dibuje en la lámina.
Mientras Natalia se esfuerza en dar forma a su creatividad, Julián la observa y piensa lo bonito que sería estar con ella, ser su novio, el carácter de la chica le resulta tierno, esto unido a su carisma sensual, expresado en gestos, y claro, su hermoso y provocador cuerpo.
Julián es soltero, no ha tenido mucha suerte en el amor, pese a que por muchas mujeres es considerado galán, lamentablemente siempre escogió a la mujer equivocada, por lo que, se pregunta, si Natalia sería la indicada.
-¡Auch, me corté!
-A ver, -Julián toma la mano de la joven, observa la pequeña herida- no es nada, sólo un pequeño cortecito, ven, vamos al botiquín.
Ambos salen de la habitación, caminan unos pocos pasos por el corredor y se detienen, debajo de la caja empotrada en la pared. Julián la abre, extrae algodón y alcohol. Mientras cura a Natalia, oyen los pasos de Gustavo, quien se acerca.
-¿Qué pasó?
-Nada serio, Natalia se hizo un pequeño corte.
-¿Te duele? – pregunta Gustavo-.
-No señor, estoy bien.
-¿Cómo va la instrucción?
-Muy bien, imagino que aprenderé rápido.
-Seguro, así será, más bien quería conversarte sobre tu salario, pasemos a mi despacho.
-Muy bien, vamos.
Gustavo y Natalia entran en el despacho. Julián vuelve a sus trabajos.
-Muy bien Nati; ahora, podemos pensar en tu salario, ¿qué te parece esto para empezar?- Gustavo entrega un fajo de billetes a Natalia- Cuando estés lista y empieces tus trabajos, ganarás un porcentaje de ellos, bastante superior a un sueldo fijo.
-Muchas gracias jefe, esto no lo hubiera ganado como frutera de ninguna forma, por fin podré mudarme a un lugar mejor.
-¿Cómo? ¿Piensas gastar tu dinero en un alquiler?
-Sí, bueno, eso pienso, donde vivo hay asaltos.
-Nada de eso, conserva tu dinero, puedes venir a vivir conmigo, tengo cuarto de huéspedes.
-Gracias.
-Bueno, vamos por tus cosas.
-Está bien.
Julián instruye a Natalia, pone una película de topa (nombre nativo para designar a cierto árbol blando y sin peso) sobre la mesa de carpintería, le entrega a la muchacha un pequeño formón (herramienta de pico plano y filudo) y le pide que dibuje en la lámina.
Mientras Natalia se esfuerza en dar forma a su creatividad, Julián la observa y piensa lo bonito que sería estar con ella, ser su novio, el carácter de la chica le resulta tierno, esto unido a su carisma sensual, expresado en gestos, y claro, su hermoso y provocador cuerpo.
Julián es soltero, no ha tenido mucha suerte en el amor, pese a que por muchas mujeres es considerado galán, lamentablemente siempre escogió a la mujer equivocada, por lo que, se pregunta, si Natalia sería la indicada.
-¡Auch, me corté!
-A ver, -Julián toma la mano de la joven, observa la pequeña herida- no es nada, sólo un pequeño cortecito, ven, vamos al botiquín.
Ambos salen de la habitación, caminan unos pocos pasos por el corredor y se detienen, debajo de la caja empotrada en la pared. Julián la abre, extrae algodón y alcohol. Mientras cura a Natalia, oyen los pasos de Gustavo, quien se acerca.
-¿Qué pasó?
-Nada serio, Natalia se hizo un pequeño corte.
-¿Te duele? – pregunta Gustavo-.
-No señor, estoy bien.
-¿Cómo va la instrucción?
-Muy bien, imagino que aprenderé rápido.
-Seguro, así será, más bien quería conversarte sobre tu salario, pasemos a mi despacho.
-Muy bien, vamos.
Gustavo y Natalia entran en el despacho. Julián vuelve a sus trabajos.
-Muy bien Nati; ahora, podemos pensar en tu salario, ¿qué te parece esto para empezar?- Gustavo entrega un fajo de billetes a Natalia- Cuando estés lista y empieces tus trabajos, ganarás un porcentaje de ellos, bastante superior a un sueldo fijo.
-Muchas gracias jefe, esto no lo hubiera ganado como frutera de ninguna forma, por fin podré mudarme a un lugar mejor.
-¿Cómo? ¿Piensas gastar tu dinero en un alquiler?
-Sí, bueno, eso pienso, donde vivo hay asaltos.
-Nada de eso, conserva tu dinero, puedes venir a vivir conmigo, tengo cuarto de huéspedes.
-Gracias.
-Bueno, vamos por tus cosas.
-Está bien.



















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