Lo igual terminó de matarlo, el silencio lo trajo
de vuelta, hubo de pasar por el no ser
para tomar la madeja del otro extremo,
lo intrigado cayó por su pensamiento
a una distancia que renueva la actividad
en el otro que se formó después, cuando
hubo muerto, y fue el que pensó
vagar en sentido jubilado al ser,
el que no proponía solución, la crisis
había durado un día infinito de pánico
y varias y variadas posturas similares
con esencia igual a ese carácter,
que pasaba al no ser, que fue,
a fin de cuentas, su salvación,
su contacto con el final,
apartado de lo igual y recordándolo
para no morir, dijo,
para no morir de renuevos.



















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