IX
La pareja camina largo trecho, ambos viajan sin pronunciar palabra con la mirada perdida en los cerros áridos, llenos de cactos, no lo dicen, pero los dos están anonadados por el impresionante paisaje, tan desértico como el corazón de estos tiempos. En eso, llegan al final de la carretera, donde hay un pequeño caserío abandonado, el cielo se tapa y un fuerte estruendo, anuncia una lluvia torrencial, empieza a chispear y ambos se apresuran en entrar en una de las casas ruinosas; ahí, pasarían la noche.
-Mitor, me asusta mucho este sitio, es tan lúgubre.
-No hay de que preocuparse, no creo que alguien habite estas ruinas y mañana saldremos temprano por el camino de herradura.
Un fuerte relámpago estremece las ruinas y Clara abraza a Mitor, el la besa por largo rato, impidiendo cualquier reclamación. Luego, se despegan y ambos quedan mirándose como fascinados el uno al otro, en esa atmósfera suprarrealista, Clara es la primera que rompe el silencio.
-¿Por qué me besaste así?
-No lo sé en realidad, sólo tuve la necesidad de sentir tus labios.
-Me gustó mucho que lo hicieras, calmaste mi terror.
-Me alegro, que hermoso es estar aquí los dos.
-La verdad, es un lugar impresionante ¿imaginas cuántas historias podrían contar estas ruinas?
-No, sólo imagino nuestra historia.
Esta vez, Clara es la que besa a Mitor, también de forma prolongada y del mismo modo, también se revierte la rotura del silencio, Mitor al habla.
-Clara, ¡carajo, no quiero que te acuestes con alguien más!
-¡Qué! Pero, entonces, ¿de qué viviremos?
-Del paisaje, de la naturaleza, de la pesca, de las tunas, por ejemplos.
-No sé, sería del todo diferente, una vida exótica, utópica.
-¡Y qué rayos! Hoy todo está de cabeza y es cuestión de decidirse vivir una aventura mágica.
-¡Sé, que son esos libros que lees! Pero quiero, quiero que sean ciertos, al menos para nosotros, los podemos intentar.
-¡Olvídate de los libros, fue un principio, pero ahora volaremos solos!
-Me entusiasma tanto ser la única mujer monógama del mundo, quiero serlo, quiero ser tuya solamente.
-Está dicho; ahora, así será, sólo seremos los dos, dado que no existe la humanidad, fundadores de la nuestra propia.
La pareja empieza a besarse y el resto lo dejo a la imaginación de mis lectores, seguiré la narración por la mañana, cuando marchen de nuevo hacia un mañana futuro.



















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