Se ha retirado la vida por los agujeros del espíritu
y ya no importa, pocos saben de este dolor callado,
de esta sepultura, orgánica y latente, con ojos perdidos
en las pestañas de la noche,
en el dolor completo de la noche.
El leño vacío y triste,
su interior es polvo que adormece la llama,
que se enterró con los troncos más gruesos
en la gran abertura de la tierra.



















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